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Algunas reflexiones y temas de debate
Chris Kennett
Centre d'Estudis Olímpics (CEO-UAB)


El tema del racismo en el deporte atrae la atención de los medios de comunicación y del mundo académico en las sociedades contemporáneas en todo el mundo. Estas sociedades y sus deportes están experimentando una creciente interacción entre culturas con el movimiento acelerado y diversificado de gente alrededor del mundo.

Durante las últimas semanas, el racismo ha centrado la atención de la sociedad española, y del fútbol europeo en general, como resultado de los incidentes en un partido de fútbol de primera división entre el Real Zaragoza y el FC Barcelona. Samuel Eto'o, delantero camerunés del FC Barcelona, amenazó con abandonar el terreno tras recibir "gritos simiescos" de un grupo de espectadores.

Desafortunadamente este no fue un incidente aislado, siendo el más reciente de una serie de incidentes racistas que se remonta al amistoso internacional entre España e Inglaterra del año 2005, durante el cual los jugadores ingleses de color recibieron similares gritos abusivos en el estadio Santiago Bernabeu. La Serie A de la Liga Italiana ha sido también motivo de controversia. En noviembre de 2005, el jugador del Messina Marc André Zroe también amenazó con abandonar el terreno tras recibir abusos racistas de los seguidores del Inter. Al igual que Eto'o, decidió permanecer en el campo.

Estos incidentes han hecho surgir muchas preguntas y un debate público: ¿Deberían estos jugadores abandonar el terreno de juego?, ¿Por qué suceden estos incidentes? ¿Es un reflejo de una sociedad racista? ¿Qué se debería hacer para acabar con este tipo de comportamientos? ¿Cuánto queda para que un jugador se vea obligado a abandonar el terreno de juego como protesta? Estas no son preguntas nuevas. Muchas ya se han planteado en diversos países como parte de movimientos más generales de lucha contra el racismo en la sociedad.

El concepto de "raza" puede verse como la consecuencia de intentos de división de los seres humanos entre grupos diferentes basándose en sus características biológicas. Los diferentes grupos se perciben con elementos físicos distintivos que se transfieren de generación en generación como parte de su estructura genética. Por ello, creer en la existencia de diferentes razas implica una habilidad para trazar líneas entre ciertos grupos y para su clasificación.

Sin embargo, el trazado de estas líneas y los intentos de desarrollo de sistemas de clasificación de seres humanos no han tenido resultados concluyentes. De hecho, si se lleva a cabo un análisis genético, la ciencia nos dice lo que quizás ya conocíamos: que el color de una persona simplemente reside en la piel. Por ello, solamente hay una raza: la raza humana. Cualquier otro significado que se quiera dar a la agrupación de personas es social y cultural. En este sentido, la raza es una construcción social y es inherentemente relativa (lo que es "blanco" para un grupo no lo es para otro). Desde esta perspectiva, dibujar líneas absolutas entre grupos es más que imposible.

A pesar de ello, algunas personas creen en la existencia de diferentes razas, con diferencias importantes entre ellas. El racismo conlleva a la creencia de la superioridad de algunos grupos sobre otros, implicando un cierto proceso de selección natural, resultado del desarrollo y avance de ciertos grupos por encima de otros.

El deporte ha sido un espacio de racismo. En él, las diferencias físicas percibidas sobresalen ya que grupos de diferente procedencia étnica compiten en la misma arena. Los estereotipos raciales pueden reforzarse, y los sentimientos racistas pueden ser expresados y usados para intimidar al oponente y obtenerse así ventaja competitiva sobre ellos. Los casos recientes en el fútbol español e italiano pueden verse como intentos de intimidación de una minoría, una forma de agresión que puede tener consecuencias psicológicas negativas para el que la recibe.

Cuando un abuso racista tiene lugar en el estadio, ¿es reflejo de una sociedad racista? Estas generalizaciones no son fáciles de hacer porque el deporte no puede usarse como un reflejo directo de la sociedad en que se desarrolla. Los estadios de fútbol a menudo atraen grupos radicales con opiniones extremas, y a veces neo-fascistas, que no representan las sociedades en las que viven. Sin embargo, cuando los gritos racistas se extienden entre el público, la situación cobra un carácter más preocupante.

La prensa española ha hecho intentos para justificar la propagación de "gritos simiescos" entre el público en Zaragoza. Un argumento recurrente es que estos gritos buscan simplemente el enfado de los jugadores y no se diferencian de otros insultos. Aunque este tipo de insultos no sea percibido de la misma manera por algunos jugadores, es quizás un triste reflejo del deporte y muestra una indiferencia general a los valores deportivos y del espíritu del juego.

Aquellos que participan y se unen a los "gritos simiescos" contribuyen a la perpetuación de las divisiones raciales en el deporte, tengan o no tengan una intención racista. Quizás simplemente hay una falta de sensibilización o consciencia de las consecuencias de sus acciones, su intolerancia a aquello diferente puede deberse a una falta de educación o experiencia, o pueden creer que su raza es superior a otra.

Sea cual sea la razón de sus acciones, un amplio consenso, que se ha ido construyendo a lo largo de los años, afirma que el racismo debe ser eliminado del deporte en general, y del fútbol en particular. Este movimiento ha recibido el apoyo de los gobiernos, las federaciones deportivas, los clubes, las asociaciones de fans y otras organizaciones no gubernamentales, así como de empresas en diferentes países.

El racismo ha sido abordado mediante campañas en varios países. Sirven de ejemplo las campañas Pick it Out y Show Racism the Red Card en Inglaterra; FairPlay en Austria; Balance 2006 en Alemania, Fútbol Against Racism in the Americas (FARA) y Bouncing Racism out of Sport en Australia. Mientras, y como parte de sus actividades de juego limpio, FIFA ha puesto en marcha la campaña "Contra el Racismo", y UEFA ha elaborado un plan de acción para clubes profesionales llamado Unite against racism in European football.

A nivel gubernamental, el Consejo de Europa ha elaborado la Recomendación sobre la prevención del racismo, la xenofobia y la intolerancia racial en el deporte (Rec[2001]6) y UNESCO formuló la Declaración contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, la intolerancia y sus formas conexas (2001). A nivel catalán, la Generalitat de Catalunya, la concejalía de Mujer y Derechos Civiles del Ayuntamiento de Barcelona y el Centro Unesco de Cataluña presentaron el 2 de marzo de 2006 el Manifiesto del deporte catalán contra el racismo.

Estas declaraciones están siendo adoptadas por organizaciones deportivas en todo el mundo en un intento para aumentar la tolerancia y el entendimiento en el deporte. En España, los acontecimientos recientes pueden conllevar un cambio en la Ley del Deporte para incluir cláusulas para combatir el racismo.

Estas acciones se centran en campañas de sensibilización y actividades educativas que pretenden influir en el comportamiento de ciertos grupos y crear consenso para no aceptar el racismo en el deporte, o en la sociedad en general. Esto se combina con una regulación más estricta y penalizaciones más duras cuando estos incidentes ocurren para sus autores y las organizaciones deportivas.